Tallas, esos malditos números.

Las tallas son números. Números malditos y eso es así.

Que ¿por qué lo digo? Pues porque hoy me ha vuelto a pasar lo que muchas otras muchas veces en mi vida.  Os cuento…
 
He ido a comprar unos pantalones que necesitaba con cierta urgencia, y resumiendo mucho… después de mil vueltas he encontrado unos que “más o menos” me valían y que eran tres tallas más de la que suelo gastar. Y si, como puedes intuir… Drama is coming…
 
He salido del probador con el pantalón en la mano y un nudo en la garganta;  por un lado porque me quedaban ‘más o menos’ lo que viene siendo el eufemismo de ‘no te quedan bien pero es lo que hay’, encima da gracias que has encontrado pantalones. Y por otro, porque esos tres números de más han sido tres torpedos en la línea de flotación de mi confianza y autoestima. Con esos tres números de más me acaban de decir que estoy tres pasos más allá de lo que pensaba. Me siento agobiada, frustrada y culpable.

Que la consistencia en el mundo del tallaje es todo menos consistente lo sabemos todos y viene de largo  . Que cada fabricante usa ‘los números’ según su religión con especial adoración al dios de las cosas pequeñas y con fines de marketing y comerciales no es nada nuevo: Nada como tallar una prenda mayor con una talla menor para ‘alegrar’ el día al consumidor y propiciar la compra o Tallar en determinados establecimientos ‘a la alta’ para propiciar que determinados consumidores que de otra manera no entrarían entren y oye, lo mismo algo cae. 
Y que a estas alturas de la vida, de MI vida, el número de una talla no debería ni afectar o minar mi autoestima y mucho menos afectar a mi estado de ánimo.
 
…Ajam. Muy cierto. Todo muy cierto. Pero adivinad qué… lo hace. Me ha afectado. Y me temo que desgraciadamente nos afecta a muchas, no sólo a mí.
Estas situaciones, tan cotidianas, tan absurdas y tan ‘sin importancia’,  porque ¿qué importancia tendrá un número en nuestra vida? ¿No?…. Son esas pequeñas piedras en el camino que cuando tropiezas con ellas duelen demasiado. Trabajas para reforzar tu autoestima y que no dependa, en la medida de lo posible, de factores externos. Pero a la vez es muy difícil – yo diría que cuasi imposible- abstraerse completamente del mundo en el que vives, colocarte emocionalmente en un estado zen por encima del bien y del mal, donde los símbolos, referencias sociales y convencionalismos no nos toquen o seamos inmunes a ellos. Y las tallas forman parte de un sistema de referencia; el cual, nos guste o no, tiene determinadas connotaciones. No hace falta que te lo digan, tú misma las conoces. Tú misma eres la que te la recuerdas y auto-impones.
 
Si “tonterías” como estas nos afecta a mujeres adultas, no es difícil pensar cómo puede jugar la partida con una adolescente que está formando su personalidad para la que el ‘encajar’ como el resto puede ser clave.
 tallas grandes bidot maniquí
El tema tallas está más que trillado, lo sé. Pero en mi vida ha sido un tema recurrente y en esta ocasión me apetecía hablar y reflexionar en voz alta sobre él. Si os cuento en concreto esta ‘anécdota’ es porque pasé un mal rato y me fui a casa sintiéndome triste, culpable (como otras tantas veces en situaciones similares) y sintiendo por un momento que mis esfuerzos estaban cayendo en saco roto.  Y esta sensación es de las peligrosas, de las que te hacen auto compadecerte, te desmotivan, y te incitan a abandonar. 
 
Triste porque de nuevo me tenía que ‘conformar’ con lo que había,  me gustara más o menos, fuera más bonito o feo, es lo que hay y para ti no hay más dónde elegir.
Culpable. ¡CULPABLE!. Si lo piensas bien esta es de traca. Culpable y frustrada por no caber. Por necesitar tres tallas más de la mía.  Nótese que ‘mi’ talla no había cambiado desde que crucé la cortina del probador, pero por supuesto era culpa mía. Ya me encargaba yo de pensarlo y decírmelo. 
 
Y NO. NO QUIERO. Ni quiero que una talla me ‘ponga triste’, ni sentirme ‘culpable’ porque los señores de la tienda X hayan decidido ELLOS etiquetarme con la talla Y. Eso no depende de mí, y como no depende de mí voy a intentar ignorarlo y centrarme en lo que SI depende de mí, que es seguir trabajando para sentirme bien y estar sana. 
No os negaré, cual Escarlata O´Hara que jamás volverá a pasar…. sería mentiros y principalmente mentirme. Cómo la mayoría de cosas en esta vida, es un proceso en el cual vas avanzando y haciéndote cada vez más fuerte y si esta vez he hecho un stop para pensar y tomar decisiones, lo mismo la próxima va más de corrido. 
talla peso pequeña frustración
 
¿La solución general? sinceramente no lo sé. Muy posiblemente a nivel social, exigirle como consumidores a la industria la unificación de criterios. Aunque ya sabemos cómo han terminado algún que otro intento…
A nivel personal y en concreto os puedo decir lo que yo hice tras el sofocón:
Tijeras en mano cometí un tallacidio. Ese número maldito ha pasado a mejor vida.
 
 ¿Que qué talla llevo? Por supuesto la que mejor me queda. 
 
🙂
 
A.

6 thoughts on “Tallas, esos malditos números.

  1. El martes me fui a comprar unos pantalones cortos vaqueros y por suerte los encontré pero no fue fácil.
    Me probé 6 pared de tres tallas diferentes.
    Los que llevaba puestos eran una 50 y los que me compré una 54, son de dos tiendas diferentes, pero como puede ser?
    Espero que algún día se llegue a aunar todas las tallas.
    La verdad es que después del esfuerzo que lleva poder ponerte una 50 que vayas y tengas que comprar una 54.. pues te mina un poco la moral, pero bueno cuando ves que no eres tú sola la que tiene lío de tallas se pasa un poco.

    1. ¡Ay! ¡Qué emoción! Es mi primer comentario!!! #AgradecidayEmocionada

      Cómo te entiendo. El mundo a los pies; en ese momento toda tu motivación y alegría desaparece. Y a mí me entra una penita.. que oye.
      Pero al final hay que quedarse que precisamente son tan aleatorias que no pueden indicar nada.
      Y sí, el día que unifiquen y sean ‘honestos’ con las tallas… el mundo será un poquito mejor 🙂

      Un besazo Rosi.
      A.

  2. Hola,guapa,me encanta tu página porqué refleja lo que tod@s las personas con sobrepeso vivimos a diario…

    La verdad es que lo de las tallas sigue siendo un punto clave y que solucionaría (Creo Yo)) si lo diseñadores de ropa no cambian esos estádares de belleza..es que lo alucinante que una talla 44 ya la pongan como grande………
    ..y bueno ahora por lo menos tenemos tiendas un poco más dignas en cuanto a tallaje grande porqué hace unos años yo recuerdo a mi madre haciendome pantalones porque la ropa que había era horrorosa …

    .Un beso y encantada de leerte…

    1. Hola #intentoserfeliz 🙂 ( me encanta tu nick oye!! )
      Estoy contigo, creo que al menos tener consistencia ente tallas ayudaría a no volvernos locas y creo que ahorraría mucho ‘impacto emocional’, por otro lado el concepto “talla grande” la verdad que me horroriza bastante pues creo que básicamente lo que hace es ‘excluir y marcar diferencia’.
      Gracias por pasarte, leer y comentar!!! Espero verte más por aquí
      un abrazo
      A.

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