Invisible

Supongo que la realidad, en muchos casos, no es más que la proyección de nosotros mismos , de nuestra realidad.
 
Ellos eran seis, ellas cuatro. Llegaron como todos los adolescentes, con voces y risas, dos puntos por encima del volumen del resto. 
Todo típico, todo tópico. Ellas observadoras disimuladas en una charla cómplice, ellos todavía con un deje infantil, luciendo aptitudes físicas sin disimulo. Hay una divertida tensión contenida con risas flojas.  Y llegó el momento: ¡A por ellas! 
Divertidos se lanzan, ellas su blanco.  En su turno correspondiente, gritan entre risas: “Nooo, noooo dejadmeeee”. “¡Qué cabrones!”.  Están encantadas.  Es el ritual de toda la vida chicos y chicas, chicas y chicos, nada nuevo bajo el sol. Ellos entre todos, van a por ellas, una a una. Las ‘novias de..’ , que para eso son ‘novias’, la amiga tampoco se va a librar. Todas. Una por una van a ir al agua. 
Sólo queda una. Risas. Sólo quedó una.
Ninguno hizo el intento. Ella reía, reía como la que más, y se metía el pelo detrás de la oreja sonriendo. Pero  ella no sufrió la broma, fue la única.  Obvia decir por qué. 
 
No sé si a ella le dolió, o si ni siquiera se dio cuenta. No sé. Da igual. Ya lo hice yo por ella, ya me dolió a mí. Hay sensaciones que jamás se olvidan.
sobrepeso playa sola triste
 

Típico. Tópico. Nada nuevo bajo el sol.

A.

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